UNA EVALUACIÓN AL VUELO DEL GOBIERNO DE QUIRINO ORDAZ

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Culiacán, Sinaloa.-Pasado el tercer trimestre del gobierno de Quirino Ordaz Coppel, ¿Cómo andará su aceptación entre la sociedad sinaloense? Hasta ahora no existe una encuesta seria que indique su nivel de aprobación o rechazo entre los diversos sectores de la población, solo sondeos que lo posicionan en siete puntos, dos arriba de la línea reprobatoria, aceptables en un momento en que la irritación social rechaza todo lo que huela a gobierno.

Pasado el vendaval de los altos indicadores de la violencia, de algún modo la herencia de las arcas del tesoro tronadas, la aprobación de las cuentas públicas del sexenio anterior, (y si Quirino hará justicia o no en el siempre sensible tema de la corrupción), la nave del gobierno se empieza a estabilizar.

Luego de que el dinero federal dejó de concentrarse en el Estado de México por eso de las elecciones, los banderazos de obras en colonias y sindicaturas empezaron a multiplicarse y a reactivarse los grandes proyectos como la carretera Badiraguato-Parral; Choix-Bahuichivo, Chihuahua; San Ignacio-Tayoltita, Durango; Culiacán-Tamazula, aparte de obras hidráulicas como la Presa Santamaría y el dragado del Puerto en Mazatlán. Todo esto, desde luego, le ha abonado al gobierno quirinista, a parte de las iniciativas de ley en el ámbito electoral, la creación de la Fiscalía General del Estado, la instauración del nuevo Tribunal de Justicia Administrativa, la homologación de diversas leyes federales en el contexto estatal y el reconocimiento de la violencia de género en el estado.

Sin embargo, hay rezagos y prácticas enquistadas en el funcionamiento del gobierno que le restan.

Efectivamente, hay retrasos que tienen que ver con herencias del pasado y que ahora se acomodan como problemas del presente porque, a nueve meses de esta administración no se han podido resolver, no ciertamente por falta de voluntad, sino por falta de recursos. Es el caso del sector salud, cuyos trabajadores reclaman prestaciones y salarios que no han sido cubiertos desde el año pasado y que a estas alturas los mantiene en el enojo radical, por lo que el rechazo y la protesta también se convirtió en permanente, al grado que los lideres de este sector ya piden la renuncia del titular de esa Secretaria.

Otro caso es el de los productores agrícolas. Si bien el gobierno federal es el responsable de no pagarles adeudos desde el 2014, en el ámbito local presionan a Quirino para que asuma la responsabilidad en las gestiones diversas relacionadas con el campo. Tomas de oficinas, de calles, casetas de peaje etc, son medidas de protesta comunes entre los productores, pero igualmente le representan al gobierno estatal un problema de mala imagen entre los hombres del campo.

Hay otro asunto que debe preocupar a este gobierno: El de la prestación de los servicios de orden cotidiano, administrativo y civil a sus ciudadanos. Naturalmente, estos lastres históricos no es nada fácil combatirlos de la noche a la mañana, pero persisten. La infraestructura de operación técnica y humana sigue reprobada. No funciona aun a la altura del compromiso hecho desde la campaña electoral.

Para empezar los cajeros que despachan actas de nacimiento no funcionan; tramitar una licencia de manejo, un cambio de placas y de propietario de unidades motrices o cualquier otro trámite en el área de Recaudación, (por cierto placas para motocicleta no hay), es transitar por la avenida de la lentitud, el desespero y el coyotaje. Todo está ahí, intacto y obsoleto en términos de operación humana y de equipo tecnológico cuyo titular lo vendió muy bonito. Efectivamente, al Secretario de Innovación Gubernamental, José de Jesús Gálvez Cázarez, le quedó grande el saco. Prometió mucho y planteó una modernización a fondo en la operación del gobierno. Hasta ahora, solo “musiquita” ha instalado en el patio de la Unidad de Servicios Especiales, pero fuera de ahí no se conoce más. En el área del Registro Público de la Propiedad la cosa está peor, porque ahí la denuncia es que piden “mochada” para consultar expedientes cuya revisión debe ser gratuita. Se dice incluso que para agilizar cualquier trámite, los constructores, por ejemplo, deben acudir al despacho notarial del titular de esa dependencia. Hay un clamor generalizado entre los Notarios Públicos por el engorro que significa acudir a esa dependencia, donde la segundo de abordo es la que despacha y manda con criterios políticos priistas.

Es esta la parte que al gobernador Quirino Ordaz y al Secretario General de Gobierno le hacen ruido porque la mala actuación de algunos de sus funcionarios les están provocando molestias entre los ciudadanos. Eso desde el principio le pasó a Mario López Valdez, quien depositó su confianza en funcionarios menores que permanentemente lo engañaban. La historia de la corrupción burocrática continúa, y la inconformidad de la gente también que, en este aspecto, aún no identifica la diferencia entre los que se fueron y los que llegaron. El gobernador Quirino Ordaz tiene en este sentido un gran reto: Hacer de su mandato un gobierno de buena administración por encima de un gobierno de recaudación y, lo peor, de corrupción.

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