Culiacán, Sinaloa.-El año pasado no hubo contingencias ambientales que no estuvieran dentro del margen del Fondo Nacional de Desastres, pero hubo serios recortes al gasto público.

Hoy, sin duda, los sismos del 07 y 19 de septiembre se convirtieron en el mejor pretexto para el gobierno federal en cuanto a su progresiva política de recortes al gasto social.

Ahora resulta que la reconstrucción nos costará 43 mil millones de pesos y que ello implica que los presupuestos para e 2018 quedarán igual y que, en consecuencia, el país no crecerá en términos de inversión pública porque las instituciones seguirán aún más hundidas en la crisis financiera.

Por el momento es oportuno preguntar al gobierno federal ¿qué ha pasado con los recursos del FONDEN y cuánto se ha destinado a la inmediata reconstrucción de los afectados por los sismos? Hasta ahora, desde luego, no se ha informado de manera específica sobre este rubro.

En cambio los señores ya sacaron cuentas de cuánto nos va a costar la llamada reconstrucción, sin que tampoco nos hayan explicado la fórmula para tasar sus cálculos, cómo, en qué y cuánto se destinará a cada uno de los segmentos que componen el grueso de la afectación sísmica.

Sin embargo, como siempre, han resultado veloces y eficientes para enviar al Congreso, de manera muy detallada, los “ajustes” que sufrirá el presupuesto de egresos porque, eso sí, la ley de ingresos presenta un monto de cinco billones 279 mil 667 millones de pesos, 43 mil millones más que el año pasado, mismo que disque estarán destinados a la reconstrucción. En síntesis, de nuevo los Estados se ajustarán el cinturón porque el aumento que podrían obtener en sus presupuestos para el 2018, así nomás, por las pistolas del gobierno federal, va para la “reconstrucción”.

Es decir, el gobierno federal ya sacó sus cuentas, sin que antes haya informado cómo va a distribuir este dinero, para cuántos, en qué y a partir de cuándo. El Congreso pues aprueba un presupuesto en lo general para apoyo a los afectados por los sismos, sin que hasta ahora haya transparencia en los procedimientos para su aplicación.

¿Existe algún Consejo de Ciudadanos en representación de los miles de afectados por los sismos que vigile, audite y participe en la aplicación de los millonarios recursos? No. Y no porque el gobierno de Peña no se ha caracterizado precisamente por ser transparente.

Por cierto, hay miles, por no decir que un alto porcentaje, de afectados por los sismos que no han visto el apoyo oficial, sí en cambio el de los ciudadanos solidarios, incluyendo cientos de empresas nacionales y extranjeras, así como de personalidades diversas de México y el mundo. Incluso, a fuerza de la necesidad, los afectados mismos iniciaron su reconstrucción porque del gobierno no han recibido un sólo cinco y no esperan nada, como ha sucedido en la historia de las desgracias colectivas en este país.

Uno de los rubros en que se aplicaría más recursos es en la reconstrucción de la infraestructura escolar, algo así como 20 mil millones de pesos. Sólo un dato basta para que nos asalte la desconfianza: El 09 de agosto del 2015 el Presidente Peña anunció que se invertirían en las escuelas “más deterioradas del país” 80 mil millones de pesos, pero en el mismo año, solo que el 9 de diciembre, entre otras acciones, anunció desde Palacio Nacional que para la segunda mitad de su sexenio se aplicaría un monto de 50 mil millones de pesos a través de emisión de bonos en la bolsa de valores. Al siguiente día, el Secretario de Educación Pública, Aurelio Nuño, informó que con este dinero se beneficiaría a entre 35 mil y 50 mil escuelas marginadas con obras de infraestructura elemental como aulas, baños, techumbres, electricidad, agua potable etc., lo que hasta la fecha no se ha visto en un alto porcentaje de escuelas “deterioradas” que siguen en las mismas.

Peor aún, luego de los sismos, el propio Nuño anunció que habían sido siete mil las escuelas afectadas, para las cuales se ocupaban 20 mil millones de pesos. La pregunta es: ¿Y qué pasó con los 50 mil millones de pesos? Dónde están y cómo se han aplicado? ¿Alguien sabe cómo ha ido el avance de semejante compromiso hecho por el presidente?

Hasta hoy, ni el Presidente Peña ni el Secretario Nuño, ni antes ni después de los sismos, han informado sobre el desarrollo de los bonos en la Bolsa de Valores ni su aplicación en cuántas y cuales escuelas. Como muchos anuncios de acciones, planes y promesas del Presidente esto ya pasó a la historia y la nueva película empezó a partir de las desgracias telúricas. De los 50 mil millones de pesos ni quien se acuerde, empezando por quién hizo el compromiso. Es cosa de preguntarles a los Secretarios del ramo en los Estados para entender que, ni en el marco de la llamada Reforma Educativa ni con la bursatilización de los recursos, han llegado las mejoras a esas escuelas.

Por el momento el guion de la nueva cinta de un gobierno que se antoja a la deriva en términos de política pública, pero muy ceñido a sus intereses, marca que el presupuesto sigue igual al del año pasado. Lo anterior significa que los recortes al gasto social también, lo que causará enorme crisis en las instituciones correspondientes. Eso sí, el gobierno de Peña le agregó al presupuesto, de manera opaca, 43 mil millones de pesos más para la “reconstrucción”, en un año electoral cuyo proceso se convertirá, como dicen los clásicos, en la madre de todas las batallas. El Presidente se va y sabe perfectamente bien que no le será fácil dejar heredero. Pero ya tiene fondos para la reconstrucción. ¿De quién?

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