COLUMNA: SOFISMAS DE OCASIÓN “LAS REINAS MERECEN PARÍS”

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Por: Juan B. Ordorica (@juanordorica)

El olor a pan recién horneado de “Le Grenier à Pain” , el brillo nostálgico de los faroles, el murmullo del Sena, los puentes de ensueño, La Capital del Mundo: ¡C’est Paris!

Bajo la sombra de los frondosos castaños de la India de Campos Elíseos se pasean las reinas. Nadie se resiste al encanto glorioso de la antigua ciudad de los príncipes. Nadie mejor que París para dar un abrazo de esperanza al melancólico y serenidad al derrotado.

Ahí, justo donde nace la famosa avenida de Campos Elíseos, en la plaza de la Concordia, perdió la cabeza María Antonieta. Ella y su esposo se entregaron a los excesos, la corrupción y la degradación del gobierno; el pueblo, decidió que era suficiente: terminaron con años de oprobio a golpe de guillotina. El pueblo habló. El gobierno murió. Cambió.

Muy lejos de París -En una tierra que alguna vez combatió a los franceses- la degradación, la corrupción y los excesos también cobraron la vida de un gobierno. Cientos de cabezas fueron segadas en la fría cuchilla afilada de la urna. Cayeron los poderosos y desaparecieron los cortesanos, pero las reinas merecen París. Duquesas de antes y Senadoras de hoy. La aspiración por el poder no desaparece. El clamor de la turba alcanzó las cortes de Sinaloa. La historia se escribió. Los siempre victoriosos quedaron aplastados por las pisadas del pueblo: ¡Vive la revolution!.

Quien una vez soñó con el Senado, hoy carga sobre sus hombros la primera derrota en 80 años para el PRI en Sinaloa. Rosa Elena Millán Bueno dejó la nobleza. Su reinado murió antes de iniciar. En París reciben a las reinas, caídas o no, allá tiene que ir… ¿o fue?, no importa. París está para ella… y lo sabe. Lo necesita.

Desde la Torre Eiffel el destino se contempla mejor. No hay nada qué hacer con el pasado. El futuro la espera. Las vitrinas de Channel, Louis Vuitton y Gucci, son el refresco perfecto para el alma. Una caminata por la Avenue Montaigne hace olvidar cualquier descalabro. ¿Se lo imagina? ¿Lo respira? ¿Está ahí? París es para ella. Siempre lo fue. Hoy más que nunca.              

París funciona. Unos cuantos días pueden ser la diferencia. Recarga pilas. De regreso a la realidad, Millán Bueno, no lo duda, necesita regresar al gobierno, cualquier cosa, lo que sea. Las reinas se merecen el mundo. Ella va por el mundo, aunque eso signifique una posición de plebeya.

Perdió la elección, pero no su cabeza. Sigue más viva que nunca. El fantasma de María Antonieta que se quede en Versalles; ella se rehúsa a ser un fantasma. Las Tullerías a cualquiera le ponen las ideas en su lugar. Se terminó el sueño en París. Ya volverá en otra ocasión. El Seguro Popular la espera. Son unos meses; eso es mejor que nada.

Unos meses le quedan de vida al Seguro Popular, es tiempo suficiente para reinventarse. París bien vale cualquier Seguro Popular…. Las reinas merecen París en la derrota o la victoria.

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