Por: Juan B. Ordorica (@juanordorica)

La tragedia de este país no se va construir por los ganadores: se va construir por los derrotados. El triunfo de MORENA reventó cualquier intento de equilibrios. El país se volvió monocromático de la noche a la mañana. No hay lugar para el contraste. Todo es unilateral y monolítico.

La reconstrucción de un sistema de pesos y contrapesos es inviable en el corto o mediano plazo. Los perdedores no perdieron nada. Ellos siguen felices en la derrota. El tsunami no se llevó lo que se debió haber llevado. La Legión de los Mismos sigue donde mismo, haciendo lo mismo. Basta analizar los casos del PRI y del PAN para entender que la tragedia nacional se va cimentar en sus desgracias y la desgraciada que nos van a poner.

En el caso de Sinaloa, el PRI, de la noche a la mañana se convirtió en una oposición con gobierno. Los responsables de la derrota no sufrieron nada. Algunos regresaron al Congreso y otros fueron adoptados por el buen corazón del gobernador: Jesús Valdés y Álvaro Ruelas, encabezan una lista de funcionarios cuyas candidaturas y administraciones fueron fallidas. No importa. Ahí siguen como miembros de la élite. Ellos serán las caras visibles de la oposición/gobierno en los próximos años. Su alacena sigue llena. La derrota fue para otros. Que se preocupen otros. Sus viandas seguirán llegando a raudales. El PRI pretende construir una opción como oposición presentando las caras de la vergüenza como sus futuros líderes.

Del lado del PAN, las cosas no pintan diferente. El sentido común, la decencia y la integridad supondrían que los dirigentes se fueran. Demostraron que la sociedad los repudia. Por vergüenza profesional tendrían que desaparecer de la escena. Sucedió todo lo contrario. Se aferraron con más fuerza a sus puestos; incluso, los reforzaron. Sebastián Zamudio y miniones se fusionan con sus sillas. Tampoco perdieron nada. Ni un pelo les arrancó el tsunami. Para colmo, a nivel nacional, el capitán del barco, Damián Zepeda, que hundió la nave panista, se autonombra como líder de la bancada en el Senado. Parece que la derrota le vino mejor.

El PAS recicló a Cuen como dirigente. Una vez más demostraron que es un partido unipersonal sin más visión que la del exrector. Ninguna figura o personalidad nueva tiene espacio de liderazgo en el partido local. A medida que ese liderazgo se desinfle el PAS seguirá esos pasos

Hoy MORENA tiene el poder, el poder absoluto. Así sin más, nadie les hace sombra. El país debe de estar preocupado. Las desgracias del PRI y del PAN no son solo de ellos… son del país. La falta de una oposición sensata y de altura puede tener serios resultados en el corto plazo. Las rémoras enquistadas en los institutos políticos no deben de ser preocupación únicamente de los militantes.

Un gobierno es tan grande o exitoso como lo es su oposición. Con la oposición enana y sus enanos al mando el futuro para Sinaloa y México no es nada halagador. La derrota no se llevó la podredumbre, la enquistó mucho más. Falta poco para el cambio de dirigencias locales y nacionales en los partidos que serán oposición. No se ve nada bueno. Parece que las cosas cambiaron para seguir igual.

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