Por: Juan B. Ordorica (@juanordorica)

Por fin se llegó a un acuerdo. El presupuesto 2019 para Sinaloa ya tiene un consenso entre el Ejecutivo y el Legislativo. Tras varios días de tensión, jaloneos e interpretaciones jurídicas, ambas partes “aparentemente” encontraron un punto medio sobre sus pretensiones económicas.

Una vez más, Sergio Jacobo Gutiérrez, líder de la bancada priista en el Congreso Local, se quedó colgado de la brocha. Durante los días anteriores a la aprobación del presupuesto, Jacobo Gutiérrez emprendió una lucha de propaganda a través de diferentes medios de comunicación para deslegitimar la sesión del Congreso donde se aprobó la reasignación de 1,600 MDP. A su juicio, la sesión carecía de validez por la falta de Quórum legal; el Gobierno del Estado dio como buena la sesión y, ejecutando correctamente su derecho a emitir observaciones a las reasignaciones, prosiguió con el programa que la normatividad mandataba. La voz del PRI se perdió en esa lucha y se subordinó por completo a los designios del tercer piso. Ya no hubo más ecos de la ilegalidad de la sesión.

Por otro lado, la diputada Victoria Sánchez, presidenta de la Comisión de Hacienda y el secretario de Administración y Finanzas, Carlos Ortega Carricarte, fueron desmentidos fácticamente sobre su constante negativa sobre reasignar más de 400 MDP. Según sus argumentos, esgrimidos una y otra vez ante los medios de comunicación, mover una cantidad mayor a ese monto era imposible legal y técnicamente. Al final, esos argumentos se derrumbaron bajo los escombros de la poderosa posición del Tercer Piso. Lo imposible se volvió posible.

Otro de los caídos en esta batalla, son las relaciones entre la bancada de MORENA. Algunos diputados como, Fernando Mascareño, fueron exhibidos por miembros de su mismo partido como comparsas del Tercer Piso. La credibilidad de algunos quedó tocada, así como la unidad MORENISTA.

Hay que recordar que la elaboración del presupuesto es facultad exclusiva del Poder Ejecutivo del Estado; es decir, el gobierno de Sinaloa es el único que puede organizar el dinero en función de su visión de desarrollo social, político y económico; sin embargo, el Poder Legislativo puede realizar observaciones y modificar algunas partidas con base a criterios técnicos y, en cierta medida, políticos.

Partiendo del supuesto anterior, es pertinente comprender que la bancada de MORENA no fue tomada en cuenta para la conformación del presupuesto original. El gobierno estatal no pretendía incluir uno solo de los proyectos de la corriente política mayoritaria en el Congreso. La petición por incluir proyectos y programas por el orden de los 1,600 MDP fue una lucha que cimbró las entrañas de las finanzas sinaloenses. El gobierno no estaba preparado para esa reacción. Los tomaron por sorpresa.

Al final, parte de la bancada de MORENA terminó por acreditar en sus propuestas 800 MDP. Parece una decisión salomónica, incluso parece empate, pero no es así. La bancada de MORENA no había sido tomada en cuenta originalmente. Es el Ejecutivo quien tiene el control de las finanzas del estado; por lo tanto, conseguir una bolsa de 800 MDP es un triunfo cuantitativo y cualitativo.

El resto de los partidos fueron meras comparsas. Al PAN se le olvido cómo ser oposición. Jorge Villalobos, coordinador de la bancada del PAN (integrada por dos personas, se coordina a él y  a otra diputada), se portó como un operador oficioso del Ejecutivo; en muchos casos, salió mejor interlocutor que cualquier priista.

Una vez superado el cliché que “el verdadero ganador es el pueblo de Sinaloa”, es importante distinguir entre hechos y opiniones. Los hechos después de este sainete son varios, pero los más importantes son: La sesión fue válida para la reasignación de los 1,600 MDP; MORENA consiguió 800 MDP; sí se podían mover más de 400 MDP… todo lo demás son simples opiniones.

 

 

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