Culiacán, Sinaloa.-Hace dos días el ex alcalde de Mazatlán, Alejandro Higuera Osuna, fue citado en calidad de testigo a declarar ante la Fiscalía Estatal sobre el caso del Acuario en Mazatlán, donde un monumental fraude está por develarse. Se trata del Tiburonario, una obra al interior del Acuario cuya construcción fue proyectada con un costo de 23 millones de pesos y en la que se terminó pagando 95 millones, 72 millones más de lo presupuestado. Un verdadero desenfreno en términos de derroche y robo. En esta misma semana, por cierto, fueron ya citados a declarar los ex alcalde de Mazatlán Jorge Abel López Sánchez y Carlos Felton González. En el caso de Higuera, en su declaración dijo que cuando él llegó a la alcaldía el Tiburonario ya estaba construido en obra negra, pero dio a conocer que mandó hacer un estudio de mecánica de suelo, determinado por las inspecciones que personal del área de Planeación y de Obras Públicas habían hecho ante la sospecha de que el constructor sabía de otras cosas, menos de construcción de tiburonarios. Efectivamente, de acuerdo a la declaración de Alejandro Higuera, el Ayuntamiento a su cargo solicitó un estudio de mecánica de suelos con un despacho de expertos de la ciudad de México. Por supuesto, el dictamen arrojó lo que se esperaba: La obra negra presentaba serias fallas estructurales de origen, por lo que habría que demolerse. Bajo esta seria condición, el gobierno de Higuera decidió deslindarse y no participar con recursos para la obra, ello ante la decisión del gobierno del estado de, pese a todo, apoyar al constructor quien, al mismo tiempo, estaba rodeado de algunos líderes empresariales e intereses políticos y mediáticos con los que le urgía congraciarse al régimen que recién iniciaba. (Por cierto, hay que recordar que en esta época, al inicio de la administración de MALOVA, a parte del Tiburonario, se heredaron otros dos verdaderos monumentos a la corrupción: El Hospital General en el que se invirtieron 400 millones de pesos, cuyo edificio no tenía ni pies ni cabeza y que terminó donado a la Secretaría de la Defensa Nacional. El otro caso es la Presa Picachos, donde la corrupción no tuvo límites y que, por lo mismo, sigue ahí como un orondo elefante blanco)

Regresando al tema, de acuerdo al dictamen sobre el Tiburonario, cuya copia está ya en poder de la Fiscalía, la obra continuó su construcción sobre una estructura fisurada cuyos accesos secundarios terminaron por estallar como ocurrió a principios de este año, cuando los cristales, no apropiados en su grosor, se fisuraron. En una palabra, al famoso tiburonario le metieron remiendo tras remiendo, le quitaban y le ponían con una impunidad técnica y financiera escalofriante, hasta que se vieron copados por el tiempo y llegaron al tope de la presión ante el reclamo de que ya era hora que entregaran la obra, cuyas bases estructurales débiles y fisuradas, son una verdadera bomba de tiempo. Algo se tiene que hacer, más allá de que se juzgue a los pícaros. Vivimos en los tiempos de las desgracias. Dios guarde la hora.

EL “JUSTICIERO” TRIBUNAL ESTATAL ELECTORAL

Guillermo Torres Chinchillas es el nuevo Presidente del Tribunal Estatal Electoral. El relevo obedece a cambios normativos del propio órgano, se supone, de justicia electoral. A la hora de la toma de protesta, el Magistrado se adornó diciendo que ese tribunal goza del prestigio y la confianza de los sinaloenses y, desde luego, que seguirá cumpliendo con su obligación constitucional de hacerle justicia electoral a los ciudadanos. En primer lugar elogio en boca propia se convierte en automático en vituperio. Quien imparte justicia lo que menos debe hacer es juzgarse a sí mismo porque entonces se aleja de un principio rector del derecho. En segundo lugar, este tribunal, como el resto en términos electorales, nunca le ha hecho justicia a los ciudadanos por la simple razón de que el acto del sufragio de la inmensa mayoría, solo llega hasta los límites de la mampara. De ahí en adelante son los partidos y sus representantes los que se encargan de pelearse, de impugnar o no, de acuerdo a su conveniencia y estrategia, tal o cual casilla. Son los partidos y sus representantes, las militancias activas, los que se encargan de darle seguimiento al proceso y los que elaboran los sustentos jurídicos correspondientes ante las instancias diversas, entre ellas el Tribunal Estatal Electoral. Mientras, los ciudadanos siguen su vida cotidiana y son los partidos, sus negociaciones y conveniencias, los que determinan tal o cual triunfo, de manera pues que lo expuesto por don Chinchillas es solo una formalidad que le sirve para el adorno y el auto elogio. De cualquier manera, en esta coyuntura electoral este Tribunal se va a enfrentar a un gran reto: El de la reelección de alcaldes, diputados, Síndicos Procuradores y Regidores. Más allá de las disciplinas y ordenamientos internos de los partidos, está el derecho constitucional de todos ellos a reelegirse. Así lo dice la ley, no los estatutos partidarios. Seguro que habrá más de dos o tres casos de rebelión. Veamos cómo actúa este “justiciero” Tribunal Estatal Electoral.

LAS VEGAS Y EL APOCALIPSIS

Alguien dijo que lo que pasaba en Las Vegas se quedaba en Las Vegas, pero un loco desgraciado apagó la luz de 59 vidas y la masacre oscureció al neón esa noche maldita, cuando el odio asesino e irracional de nuevo le ratificó al mundo que no ha habido en la historia de la humanidad otra civilización más maldita que la nuestra, La sentencia bíblica sobre los cuatro Jinetes del Apocalipsis hace mucho quedó rebasada. Lea esto que se contempla en las sagradas escrituras: “Cuando abrió el cuarto sello, oí la voz del cuarto ser viviente que decía: “Ven”. Miré, y vi un caballo bayo. El que lo montaba tenía por nombre Muerte, y el Hades lo seguía: y les fue dada potestad sobre la cuarta parte de la tierra, para matar con espada, con hambre, con mortandad y con las fieras de la tierra” Ni más ni menos.

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