Mazatlán, Sinaloa.-“Un día sin inmigrantes”. Ayer jueves Estados Unidos vivió sin mucha de la presencia y la fuerza laboral de los inmigrantes.

“Señor presidente, sin nosotros y sin nuestro aporte, este país se paraliza”, decía una convocatoria que pedía a los inmigrantes indocumentados, a residentes permanentes, a ciudadanos estadounidenses y a inmigrantes legales que no fueran a trabajar, que no abrieran sus negocios, que no compraran nada en tiendas, que no fueran a restaurantes, que no asistieran o llevaran a sus hijos a las escuelas.

La convocatoria circuló en las ya muy poderosas redes sociales, por supuesto el objetivo primordial fue el manifestarse en contra de la política migratoria del nuevo Presidente norteamericano que no ha parado de agredir con singular alegría a estos grupos.

Organizaciones de derechos de los inmigrantes manifestaron su preocupación después de allanamientos federales en que fueron arrestadas más de 680 personas en estatus ilegal.

Se ha venido observando que ya no es solo contra los “bad hombres”, como dijo Trump, refiriéndose a delincuentes y narcotraficantes, pues Jóvenes dreamers, madres de familia y hombres trabajadores han sido afectados, expulsados, separados de sus familias, con argumentos tales como un record de manejo sin licencia, un uso indebido de numero de seguridad social, un tatuaje que podría insinuar afiliación a pandillas etc., pero sin antecedentes criminales, como tanto se enfatizó seria en relación a las prometidas acciones de deportación.

Se esperaba literalmente se paralizara la actividad, no fue así, aunque muchos negocios se solidarizaron cerrando sus puertas, aunque muchas personas no laboraron, no compraron en establecimientos, aunque estudiantes no asistieron a escuelas o padres de familia no llevaron a sus hijos, quizá el miedo, quizá la incertidumbre que se vive detuvo a muchos otros que prefirieron no participar.

Lo cierto es que aun así se notó que los inmigrantes son pieza clave en el desarrollo de Estados Unidos.

“No odio, no miedo. Todo el mundo es bienvenido aquí”, “Ningún ser humano es ilegal”, “Yo contribuyo a la economía de Estados “,  “Los inmigrantes alimentan Estados Unidos”, “Apoyamos a nuestros empleados”, decían algunas de las pancartas que se exhibían.

“Al presidente Trump le mandamos el mensaje de que este es el inicio de la resistencia que nosotros vamos a tener en contra del odio y los ataques a nuestra comunidad”, publico una organización latina.

Y es que desafortunadamente cada vez más el nuevo inquilino de la casa blanca enfoca sus energías contra los inmigrantes, haciéndolos víctimas de una serie de arbitrariedades que ya cansan y han generado múltiples manifestaciones, protestas y acciones legales en contra de su gobierno.

Se habla de que la preocupación dentro de las esferas del poder es mayúscula ante la desequilibrada manera de actuar del excéntrico y ególatra  Trump, hasta de afectado de sus facultades mentales lo han considerado analistas, profesionales de la psiquiatría y hasta altos funcionarios, que entre ellos, en sus pláticas privadas así lo manifiestan, según ha trascendido.

Mucho caos en tan poco tiempo ha podido provocar el  elegido por el país más poderoso del mundo para dirigir sus destinos, dejando en claro que “en todas partes se cuecen habas”, amén de su enfrentamiento constante con los medios a los que acusa de deshonestos constantemente.

Por lo pronto este jueves se notó la ausencia, se percibió la importancia que tiene el inmigrante, el que trabaja, el que aporta, el que contribuye, y como en aquella película, “un día sin mexicanos”, en que California caía en gran crisis luego de que los trabajadores de la agricultura, aseo y otros empleos no gratos para el estadounidense desaparecían, en esta acción se vislumbró lo que significaría para ese País “un día, o muchos días sin inmigrantes”.

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