Mazatlán, Sinaloa.-Un día como hoy, 23 de marzo, en 1994, Luis Donaldo Colosio Murrieta, fue asesinado. El político mexicano nacido en Magdalena de Kino, Sonora, un 10 de febrero de 1950, fue diputado, senador, presidente de su partido, el PRI y titular de la Secretaría de Desarrollo Social.

Fue candidato a la presidencia de México y durante su campaña asesinado en un acto público en una zona de Tijuana llamada Lomas Taurinas.

Se dice que empezó a ser “el  incómodo”,  por sus marcadas diferencias en ideas y planes, también se dice que el discurso que dio frente al Monumento a la Revolución en la Cd de México, el 6 de marzo de 1994, en el aniversario del PRI, fue la gota que derramo el vaso, el simbólico rompimiento con el entonces presidente Carlos Salinas de Gortari.

Ese día hablo de un México agraviado y en crisis, con hambre, con profundas diferencias sociales, pero con la esperanza de transformaciones.

“Veo un México de comunidades indígenas, que no pueden esperar más a las exigencias de justicia, de dignidad y de progreso; de comunidades indígenas que tienen la gran fortaleza de su cohesión, de su cultura y que están dispuestos a creer, a participar, a construir nuevos horizontes”.

“Veo un México con hambre y con sed de justicia. Un México de gente agraviada por las distorsiones que imponen a la ley quienes deberían de servirla. De mujeres y hombres afligidos por abuso de las autoridades o por la arrogancia de las oficinas gubernamentales”.

Una visión muy clara de lo que entonces había, y de lo que ahora, seguramente usted coincidirá,  continua habiendo.

Como que no hay mucha diferencia, como que no hay  mucho cambio, como que no hay avances, como que nos quedamos en donde mismo, ¿no cree usted?

“Como partido de la estabilidad y la justicia social, nos avergüenza advertir que no fuimos sensibles a los grandes reclamos de nuestras comunidades; que no estuvimos al lado de ellas en sus aspiraciones; que no estuvimos a la altura del compromiso que ellas esperaban de nosotros. Tenemos que asumir esta autocrítica y tenemos que romper con las prácticas que nos hicieron una organización rígida. Tenemos que superar las actitudes que debilitan nuestra capacidad de innovación y de cambio. Empecemos por afirmar nuestra identidad, nuestro orgullo militante y afirmemos nuestra independencia del gobierno”.

Un discurso por demás sentido y expresando sus ideales bastante distantes a la tradicional forma de gobernar conocida y a las formas de manejarse de su partido, lo que se dice provoco su muerte, que aunque nunca se comprobó fuera orquestada por las cúpulas del poder o partidistas, si quedo en la mente de los mexicanos la posibilidad y gran duda, por ser Luis Donaldo a todas luces una amenaza a los intereses de muchos.

Su último discurso, en Tijuana, fue frente a más de 4 mil personas, a las 5 con 12 minutos, de esa tarde, habiendo terminado su participación en el mitin, inicio caminata saludando a sus simpatizantes, entonces alguien de entre la multitud puso un revólver cerca de su oído derecho y disparó, un segundo disparo se alojó en el abdomen.

El autor del crimen se dijo fue Mario Aburto, un hombre joven, de 22 años, difícil creer eso de la iniciativa única de perpetrar el acto.

Colosio fue ingresado a urgencias del Hospital General de Tijuana, donde trataron de salvar su vida, pero la gravedad de la lesión en la cabeza era mayúscula y nada pudieron hacer los médicos.

Fue declarado muerto  a las 6.55 de la tarde de ese 23 de marzo de 1994.

Mucho se ha especulado alrededor de esto, se dijo que El Mario Aburto presentado a la prensa en los días posteriores lucía diferente al observado en la escena del crimen, sin tener los hematomas en el rostro, sufridos el día del asesinato y pareciendo estar más robusto.

Una ola de rumores sobre una conspiración de Estado se desato, el presidente Salinas fue señalado, sin embargo, al final, la versión oficial dijo que únicamente Mario Aburto, en solitario, era el responsable.

La tragedia de la familia Colosio no termino con la muerte de Luis Donaldo, unos meses después Diana Laura Riojas, su esposa, murió de cáncer de páncreas.

Dos hijos fruto de su matrimonio le sobrevivieron, Luis Donaldo entonces de 7 años y Mariana de 1 año y medio,  ambos quedaron al cuidado de la hermana de Diana Laura, Hilda,  y su esposo, Fernando Cantú,  quienes los criaron como sus propios hijos.

Actualmente Luis Donaldo es un abogado exitoso radicando en Monterrey y Mariana Colosio continuaba sus estudios universitarios.

Han permanecido muy alejados de los reflectores, una vida muy distinta a la de su famoso y popular  padre, que paso a la historia como mártir, quedando en la memoria de los mexicanos como el candidato valiente que por expresar sus ideales perdiera la vida.

¿Qué hubiera pasado de llegar Luis Donaldo a gobernar el País?, nunca lo sabremos, quizá hubiera generado grandes cambios, quizá hubiera terminado alineándose sin poder actuar, quizá hubiera logrado mejorar las cosas.

Luis Donaldo Colosio, el hombre de personalidad fuerte, presencia destacada, carisma mayúsculo, el popular, el que movió multitudes, el que sembró esperanza en un País fracturado, que hasta la fecha vive observando los mismos panoramas.

Hoy 23 de marzo México lo recuerda, Luis Donaldo Colosio, el candidato mártir.

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