Mazatlán, Sinaloa.-Inicia la primavera, “el buen tiempo”. Pero difícil creer en el buen tiempo cuando día a día nos despertamos entre  noticias nada halagüeñas.

En Mazatlán se vive en la fiesta, entre turistas que visitan el puerto, pero igual que en todo el Estado, también se vive  entre la violencia y la incertidumbre por las guerras de los carteles.

Recientemente, la noticia que ocupo titulares, la fuga de narcos de una prisión estatal, nos colocó muy infortunadamente en la mira del mundo, por lo que esto implica y dados los antecedentes de todos sabidos  y la poca credibilidad por los contubernios, también de todos sabidos.

Un aniversario más de la expropiación petrolera, este año entre marchas y protestas por los gasolinazos  que se esperan y por las acciones consideradas anti patrióticas en el manejo de nuestros recursos.

Gobernadores  que siguen prófugos por raterías descaradas, que no hay autoridad que encuentre; hallazgos macabros, fosas comunes que exponen la impunidad con que se vive, ausencias de acciones gubernamentales que debieran ser contundentes y rápidas.

Una política exterior que trata de dar el ancho sin lograrlo, a todas luces.

Los connacionales llegando en tropel, expulsados del País del sueño americano, entre la incertidumbre por su futuro y el dolor por la separación familiar.

Las campañas políticas que no faltan, más de lo mismo, nadie cree nada, discursos por demás trillados.

Y por supuesto, el mundo observando  al nuevo y loco mandatario estadounidense que no ha hecho más que amenazar, ofender,  confundir, asombrando y preocupando por su errático actuar.

Hoy lo vemos tuitear sobre espionajes telefónicos de parte de su predecesor sin aportar pruebas y mañana observamos su desdén y grosería ante su homóloga alemana, con quien hace gala  de su misoginia dejándola  con la palabra en la boca y el saludo en el aire, no queriendo estrecharle  la mano ante la insistencia de la prensa para la foto oficial, que dicho sea de paso desdeña y considera su enemiga.

Amén de su propuesta de presupuesto, que aumenta considerablemente los números para asuntos bélicos y descuida programas sociales que parecen no preocuparlo mucho, pues está mucho más ocupado midiendo fuerzas con el líder de norcorea, otro que parece no estar muy completo, cuyo hobbie es lanzar misiles y al que ya le hace segunda el estadounidense.

Así, entre dimes y diretes ambos exponen abiertamente al planeta a una muy posible confrontación, que definitivamente involucraría a muchos países más.

“Que nos pasa?” diría Héctor Suarez, “que alguien me explique” diría Eugenio Derbez, ambos humoristas siempre incisivos y buscando el lado gracioso en cada situación, pero, en momentos como estos, en que el caos está a la orden del día, difícil encontrar el humor que al mexicano caracteriza para enfrentar las adversidades, difícil no preocuparse, no temer por un mundo del que formamos parte, el que será nuestra herencia a las nuevas generaciones y el que es nuestra responsabilidad conservar.

Y con este panorama, Inicia  la primavera, la estación del verdor, de mucho color y muchas flores, la de la renovación, “el buen tiempo”,  tiempo para la esperanza, para la buena actitud, para recargar pilas, para hacer cada uno lo que nos toca, “con buena cara”, “El buen tiempo”.

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